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Vivre llivre o morir

Actualidad

Una mañana perdida en comisaria/s

9.00 de la mañana. Me levanto maldiciendo el momento en el que decidí acudir a una comisaría a primera hora para hacerme el pasaporte. 9.25 horas. Un cartel: "Para el pasaporte, pedir número al policia". 

- Buenos días, ¿me puede dar un número para hacerme el pasaporte?

- uyyy, ya no me quedan. Los he repartido todos a las 9.00.

- ¿Cómo que todos?

- Es que sólo hacemos 30 pasaportes al día. Y a veces ni eso, ya que el último tiene que volver al día siguiente. Es un trámite muy lento... 15 minutos por cada pasaporte y esto cierra a las dos.

 (Lento... ¿el trámite o los funcionarios?)

- Lo mejor que puede hacer es venir a las 7.40 y esperar en la cola hasta las 9.00 para coger número. Y luego a esperar a que le toque...

(... los cojones)

Vuelta al coche. Mejor acercarse a otra comisaria.

9.40 horas, segundo intento. Menos mal que están cerca. Me lo temía. Cerrada por reformas. Aún hay tiempo. Creo.

10.15 horas. Vale, he perdido media hora en llegar. La culpa, al Sr. Semáforo. Otra odisea, encontrar aparcamiento. A ser posible sin color que uno está afincado al mileurismo (que ya llegó señor Arrabal). Bueno, aquí parece que va todo bien. Excepto por la cola que te recibe en la entrada exterior. ¿He venido a una comisaría o a un complejo experimental con seguridad reforzada que no permite la entrada al recinto por motivos de... eso, seguridad?

11.45 horas. Al fin, tendré el honor de introducirme en los adelantos tecnológicos más increíbles, que como todo el mundo sabe están en posesión del aparato militar y policial...  Jiuston, tenemos un problema. Sale mucha gente de golpe. Rojos. Comunistas no, es por el cabreo. Gracias por la aclaración señora, pero ¿qué pasa?. Nada de tecnología experimental, ni ordenadores accionados con la mente, ni detectores pupilares, ni huellas electrónicas... Nada porque se ha ido la luz. La Policia sigue en el Siglo de las Luces, pero sin luz. Y yo sin pasaporte.

Maldigo el momento en el que decidí acudir a una comisaría a primera hora para hacerme el pasaporte

Esto promete más aventuras...

 

Una de cal y una de Arena

Una de cal y una de Arena La Iglesia ha elegido un nuevo Papa. El elegido es el "cardenal de hierro", defensor del dogma más ortodoxo, Joseph Ratzinger, que gobernará bajo el nombre de Benedicto XVI. Otra oportunidad perdida. La gran ocasión de modernizar sus postulados con la elección de un Papa más progresista ha quedado en mera utopia. Otra vez demuestra su incapacidad de salir de un estancamiento en un pasado remoto.
Menos mal que en nuestro país las cosas van por otros caminos, por los contrarios. El congreso ha dado la señal de salida para que los matrimonios homosexuales se hagan realidad una vez por todas. Es una muestra de cómo el estado social va cien años luz adelantado que la Iglesia, y el Estado español por una vez es vanguardia social de Europa.